PRESENTACIÓN

1. UNA TRADICIÓN
DE VEINTE AÑOS
El material que presentamos en esta colección de la UAB
es una propuesta eminentemente práctica para el aprendizaje de la lengua
latina y es la última entrega- esperemos que no la última- de
una cadena que se inició en 1976 con la experimentación de una
metodología nueva por parte de un grupo de profesores del antiguo departamento
de Filología Clásica. Los materiales de esta primera experiencia
se publicaron y difundieron a través de este mismo servicio de publicaciones
durante los años 1980 a 1982 y tuvieron una cierta incidencia en el
ámbito universitario y también en el del bachillerato. Durante
la década de los ochenta y primeros noventa surgieron propuestas metodológicas
perfeccionadas que se han ido experimentando sobre todo en el ámbito
de la enseñanza secundaria, hecho que ha convertido a Cataluña
en un punto de referencia a la hora de hablar de la renovación didáctica
en la enseñanza del latín.
Finalmente, y después de tres años de experimentación exclusiva
en el marco universitario, los profesores P. L. Cano y J. Carbonell junto con
la profesora B. Matas, pertenecientes al departamento de Ciencias de la Antigüedad
y de la Edad Media de esta universidad, proponemos dar un paso adelante como
fruto de una reflexión que ha tenido sus ejes fundamentales en la incorporación
de nuevas tendencias lingüísticas y la realidad de los estudiantes
que accederan en el futuro a la universidad, no sólo por sus conocimientos
sino también por sus intereses. En la fase experimental han colaborado
decisivamente A. Barreda, F. Carbajo, J, S. Hernández y G. Puigvert,
que también son profesores del departamento.
Las premisas generales sobre las que se basa el diseño
del método se pueden resumir en siete puntos:
1º El objetivo principal del aprendiz de latín, como el de cualquier
otra lengua, es adquirir las habilidades consideradas básicas respecto
a la competencia lingüística. En nuestro caso, se limitan a la comprensión
de los textos escritos.
2º En una primera fase, el aprendizaje de los contenidos gramaticales no
constituye un objetivo en sí mismo, y sólo se justifica estrictamente
en función de la comprensión de los textos. Así pues el
volumen de conocimientos gramaticales per se nunca se convertirá en el
primer elemento discriminatorio en una supuesta evaluación.
3º La traducción precisa y fiel, en tanto que es uno de los ejercicios
más díficiles incluso para expertos en una lengua, puede ser sustituida
por otras prácticas.
4º El latín tiene que tener la consideración de lengua instrumental
para la mayoria de estudiantes que han de cursarlo, al menos, en los primeros
cursos de su titulación.
5º Los estudiantes que llegan a nuestra universidad tienen competencia
lingüística plena, al menos, en dos lenguas románicas, el
catalán y el castellano, y esto debería ser una ventaja a la hora
de aprender latín.
6º Los estudiantes que llegan a nuestra universidad tienen diferentes niveles
de conocimientos. Algunos sólo han cursado latín obligatoriamente
en segundo de BUP, otros lo han cursado en segundo y tercero de BUP o en primero y
segundo del nuevo bachillerato, los hay que han cursado incluso hasta COU; y
finalmente unos cuantos no lo han estudiado nunca, sea porque provienen de FP
o porque han accedido a la universidad a través de las pruebas de madurez. Esta
situación tan heterogénea se homogeneizará en el futuro
inmediato, a raíz de la aplicación de la LOGSE.
7º Los estudiantes que cursan latín lo hacen movidos por motivos
e intereses diferentes. La mayoría, porque está obligada por su plan
de estudios de filología catalana, francesa o hispánica, durante
un año académico; otros, porque voluntariamente han decidido cursar
la titulación de filología clásica; una minoría,
porque lo considera imprescindible para su formación en campos de investigación
como historia antigua y medieval, filosofía, literatura medieval y del
renacimiento, etc.
Estas circunstancias nos han conducido a diseñar un método multiuso
que se pueda adaptar a las necesidades actuales a través de la actualización
de los avances en lingüística general y en lingüística
aplicada a la enseñanza.
3. DESCRIPCIÓN DEL MODELO.
3.1. Características generales.
El método se aparta del planteamiento exclusivista basado en el valor formal de la enseñanza del latín y de la preeminencia del estudio gramatical por encima de la comprensión del texto, y de cualquier otra aproximación que minusvalore las capacidades del estudiante para comprender una lengua que es el origen de la suya.
El modelo se estructura en una serie de módulos cerrados de una duración cuatrimestral ( de cuarenta a cincuenta horas de clase ), y el primero de éstos es el que presentamos aquí. Cada uno de estos módulos tiene una programación unitaria y terminal que permite hacer un tratamiento diferenciado de los estudiantes de acuerdo con sus conocimientos previos.
1. Es unitaria, en tanto en cuanto los textos de cada módulo pertenecen
a un único autor y suponen siempre el poder alcanzar el mismo volumen
de conocimientos morfológicos, sintácticos y semánticos.
Las dos unidades de cada módulo se presentan con una distribución
en tres niveles de dificultad, para poder tratar la diversidad de procedencias
que hemos mencionado anteriormente: el primero está pensado para aquellos
estudiantes con conocimientos mínimos o nulos; el segundo para los que
han cursado un nivel intermedio; el tercero para los que han adquirido el nivel
máximo previo a la entrada a la universidad. La diferencia por niveles
viene dada por los diferentes grados de manipulación del texto original.
2. Es terminal porque el módulo trabajado no está en función
del siguiente o del precedente. Es decir, suponiendo que un estudiante sólo
trabaje el primer nivel de cada módulo acabará sabiendo siempre
lo mismo. La progresión llega con el cambio de nivel: si un estudiante
supera el tercer nivel de cualquiera de los módulos, habrá obtenido
unos conocimientos apropiados para acceder al segundo ciclo de filología
latina. Esta programación independiente, en efecto, permite que los módulos
sean intercambiables entre sí, según las preferencias del profesor.
3.2. Textos i niveles de manipulación.
Anque la manipulación de los textos no se puede basar
en unas normas estrictas lo que podría conducirnos a obtener mensajes
absurdos, hemos establecido algunos criterios uniformes que determinan un grado
de dificultad gramatical para cada nivel.
Como norma general, en el primer nivel, eliminamos la subordinación,
a excepción de aquellos casos en los que la estructura compleja es fácilmente
comprensible, porque el estudiante la conoce en su propia lengua ( oraciones
de relativo, construcciones con infinitivo de presente, construcciones sencillas
de gerundio y participio, etc ). Para conseguir la reducción aplicamos
dos criterios. Primero, reducimos las subordinadas a oraciones independientes,
sustituyendo los conectores por partículas o sintagmas equivalentes (
cum por tum; unde por hac causa; ubi por ibi; ut consecutivo por sic; ut completivo
por hoc). De la misma manera, cuando de esta sustitución mecánica
resulta una frase demasiado compleja o incomprensible, recogemos la semántica
en una nueva oración independiente o incluso la eliminamos. Segundo-
y sólo en los primeros textos-, cambiamos el orden de las palabras en
algunas ocasiones, sobre todo si el hipérbaton original puede ocasionar
una dificultad excesiva para la comprensión.
En el segundo nivel incorporamos, de forma progresiva, todas las construcciones
de relativo, de participio, de infinitivo y de gerundio y gerundivo.
El tercer nivel, que es el texto original, incorpora la subordinación
compleja y el estilo indirecto.
3.3. Ejercicios de comprensión.
Teniendo en cuenta que el primer objetivo del método no
es obtener una traducción que refleje todas y cada una de las particularidades
de la lengua latina ni tampoco realizar un análisis morfosintáctico
cuidadoso, sino obtener una versión del texto que evidencie que el estudiante
ha entendido el contenido de cada frase y, sobre todo, el contenido global,
los ejercicios de comprensión son básicos y en algún caso
pueden llegar a ser suficientes.
En este sentido hay siempre una serie de cuestiones con las que se pretenden
dos objetivos. En primer lugar, que el estudiante relea el texto y se dé
cuenta de que conoce una parte importante del léxico; en segundo lugar,
proporcionar al estudiante claros indicios semánticos de aquellos fragmentos
menos evidentes.
Las cuestiones del primer nivel frecuentemente sólo exigen una respuesta
mecánica y repetitiva, al menos en los primeros textos. Aun así,
a medida que se va avanzando hay cuestiones-tests que evitan este peligro.
Las respuestas a las cuestiones del segundo nivel no son tan evidentes y, en
cualquier caso, el estudiante se ve obligado a modificar la morfología
de los elementos o bien a reutilizar frases del texto cambiando los conectores.
En último lugar, las respuestas a las cuestiones del tercer nivel exigen
un conocimiento más afinado de las relaciones semánticas entre
oraciones ( causa-efecto, consecuencia, finalidad, etc ).
Además de las cuestiones mencionadas se encuentran otros ejercicios que
aseguran un primer estadio de comprensión:
a. Ejercicios en que el estudiante habrá de distinguir entre un mensaje
verdadero y otro falso en relación al texto que acaba de leer, ejercicios
que estan también distribuidos por niveles.
b. Ejercicios de sinonimia, en los que el estudiante ha de buscar la expresión
del texto que refleje el mismo sentido que la frase que se le proporciona sea
en latín o en catalán. Este tipo de ejercicios facilita la comprensión
de pasajes del texto original que son oscuros por cualquier motivo.
c. Construcción de frases a partir de elementos desordenados.
d. Combinación de elementos desordenados por categorías morfológicas
para obtener frases correctas gramatical y semánticamente. Son ejercicios
que combinan la comprensión escrita con elementos de gramática.
3.4. Ejercicios de morfología.
Las explicaciones morfológicas son siempre subsidiarias
del texto lo que implica que el orden de aprendizaje de la morfología
se adecuará siempre a las necesidades de los textos de cada módulo.
Por ejemplo, en el caso del módulo que proponemos, ya que la selección
de Suetonio ofrece escasos ejemplos de frases con sujeto que no sea Caesar,
en el primer nivel el nominativo singular no se explica hata la quinta unidad,
una vez que el estudiante conoce el acusativo singular y plural, el ablativo
singular, y el genitivo singular. Sin embargo, la secuencia sería diferente,
si se tratara de otra selección de textos.
No obstante, hay un volumen invariable de conocimientos gramaticales que el
estudiante ha de haber adquirido después de haber cursado cualquiera
de los módulos por niveles; de otra manera, no serían intercambiables.
La secuencia explicativa puede cambiar, pero no el volumen de conocimientos
que se adquieren al final.
En todo caso, las explicaciones morfológicas han de ser progresivas y
selectivas. Progresivas, porque el estudiante se enfrenta a estructuras que
desconoce, selectivas porque el profesor no debe pretender explicar todo lo
que aparece en un texto, sólo lo que el estudiante puede ser capaz de
entender en un momento determinado. El resto de dificultades gramaticales deben
ser reducidas a problemas léxicos. El aprendizaje de las desinencias
nominales, pronominales y verbales se trata de manera horizontal y se simplifica
al máximo, evitando cualquier explicación histórica e
intentando mostrar todas las regularidades posibles.
Los ejercicios de morfología estan pensados para que el estudiante fije
las estructuras que va aprendiendo, y se basa en la relectura de los textos,
en la repetición de locuciones y frases hechas y en la anticipación
de contenidos. Respecto a los modelos, pueden ser:
a. De carácter analógico y por tanto un poco mecánico,
con ellos no pretendemos que el estudiante aprenda las distintas desinencias
nominales o verbales, sino que comprenda el funcionamiento de una lengua flexiva
a partir de ejemplos que no le supongan ninguna dificultad de comprensión.
b. De carácter cerrado y, por tanto, con un grado de dificultad sencillo,
en los que el estudiante ha de elegir la respuesta correcta entre diversas posibilidades
que se le ofrecen.
c. De carácter abierto y, por tanto, con un grado de dificultad más
elevado. El estudiante ha de proponer su respuesta a partir de una información
previa que puede tener diferentes grados de concreción.
3.5. Ejercicios de semántica y sintaxis.
Es evidente que en el aprendizaje de una lengua, se comienza
ejercitando los hábitos semánticos y no los sintácticos
y, por tanto, el análisis sintáctico es una reflexión que
se debe hacer cuando se ha entendido el texto, pero no antes. Sin embargo, es
evidente que se debe huir de las posiciones extremas y que, en el estudio del
latín se deben introducir una nociones de morfosintaxis que, tal como
hemos afirmado antes, seran las mínimas imprescindibles.
Los ejercicios de semántica y sintaxis estan pensados para desarrollar
en el estudiante la competencia intuitiva. Es decir, adquirir una serie de estrategias
casi reflejas mediante las cuales, a partir del conocimiento verbal, pueda presuponer
cuántos y qué tipos de sintagmas les seran imprescindibles para
completar el sentido de la frase; o a la inversa, que a partir del conocimiento
de la semántica de los sintagmas pueda llegar a intuir el sentido del
verbo. Este énfasis en el conocimiento semántico-sintáctico
propicia a la vez un aprendizaje mejor del vocabulario y, específicamente,
del vocabulario contextualizado aprendido a través de estructuras-tipo
( v.gr. "alguien va a algún sitio", "alguien viene de
algún sitio", "alguien da algo a alguien", "alguien
mueve una cosa hacia algún sitio", etc). El marco referencial
permite que el estudiante pueda recordar los significados y le aporta el conocimiento
de una serie de construcciones mínimas con significado pleno, que puede
identificar en cualquier momento en el que aparezcan.
Así pues, se debe suponer que, al finalizar el módulo el estudiante
conocerá de forma práctica y pragmática la estructuración
de predicado/argumentos/periferia; algunos grupos de predicados en relación
a los campos semánticos más frecuentes ( estaticidad/dinamismo;
movimiento activo/movimiento factitivo; adquisición/cesión, etc);
las construcciones con base nominal y verbal; la complejidad generada por la
sustitución de elementos mediante relatores, etc.
Encontraremos, pues, ejercicios basados en la posibilidad o imposibilidad semánticas;
en la contingencia o prescindibilidad
de los elementos que conforman las frases, o a las mismas frases en caso de
la subordinación; en las sustituciones de perífrasis; en las clasificaciones
de acuerdo con la semántica de los verbos; etc.
El conocimiento del léxico es imprescindible en el aprendizaje
de cualquier lengua, hasta el punto que en determinados estadios es más
importante saber vocabulario que saber gramática. Esta afirmación
se hace aun más importante en un método basado en la semántica
y, por tanto, nos ha animado a incluir una serie de ejercicios basados en la
sinonimia, en la antonimia, las familias léxicas, la contextualización,
la lectura transversal, la transparencia léxica, etc.
Finalmente se ha de decir que este material no está acabado, en el sentido
de que será modificado según vaya avanzando la experimentación.
Es únicamente una propuesta arriesgada, abierta e innovadora de afrontar
la enseñanza y el aprendizaje de una lengua que, hace ya demasiados años,
soporta el peso de una tradición escolar inmovilista.
Los autores
Julio de 1998